Martes, 23 Septiembre 2014 20:00

"'Si los ricos no reparten la riqueza, deben sentirse avergonzados"

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Maurice Armitage, con uno de sus empleados en la fábrica. Maurice Armitage, con uno de sus empleados en la fábrica. Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO

 

Su mirada es directa y su paso firme como el de un soldado, pero sus palabras reafirman al empresario caleño que ha sorprendido porque no duda en decir que el perdón es la vía para miles de oportunidades para alcanzar la paz en un país como Colombia, lleno de riquezas.

“Al que perdona también le han perdonado algo. En la medida en que uno recibe tiene que dar y el ser humano tiene que estar dispuesto a perdonar porque si no se envenena y vive ‘sobado’ el resto de la vida”, afirma Maurice Armitage, propietario de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc).

Además de ser un empresario que cree en la necesidad de dar oportunidades, sufrió el secuestro en dos ocasiones, el 2002 y el 2008, pero no deja ver una gota de amargura. Por el contrario, piensa que esos episodios le confirmaron que le falta mucho por hacer.

“Si usted tiene la autoridad moral de decir ‘di el primer paso, perdoné’ y todos nos vamos demostrando esto, pues se vuelve un multiplicador. Tenemos que dar ejemplo. Se puede perdonar a un hijo una villanía, a un secuestrador, al asesino, y eso es valentía”, anota.

El perdón y las oportunidades caminan juntos por su fábrica sin que ninguno de sus 700 empleados se percate de ello. Entre las labores de acopio y procesamiento de chatarra, y las calderas que parecen el infierno donde las llamas, a 1.700 grados de temperatura, funden el acero que se convierte en barras para reforzar grandes obras de la región, Maurice Armitage repasa admirado el trabajo de 10 exguerrilleros.

Pero él, que sabe que los colombianos avanzan en un proceso lento de reconciliación, solo revela ese dato, que no considera novedoso porque se trata de personas que, como otras, cometieron un error.

No hay que señalar a nadie


“No podemos ‘macartizar’. El problema de los reinsertados no es grave, no entiendo por qué la gente lo ve así. Suponga que hay 10.000 guerrilleros, como dicen que hay, y que se reinsertan. En Colombia hay más de 10.000 empresas y con que cada una diera un empleo, resolveríamos el problema”, dice.

Destaca que los excombatientes cumplen sus tareas como cualquiera de los 400 empleados que tiene.

Es difícil adivinar quién es quién en el recorrido por la fábrica. Desde el portero y los obreros hasta los oficinistas tienen una sonrisa y hasta un saludo con choque de puño con el dueño. “No tenemos que señalar a nadie”, recalca él.

“Es gente a la que la vida los llevó a eso. La guerrilla no nació aquí porque todo estaba bien, fue porque aquí todo estaba mal. Es hora de que cambiemos la formas”, agrega el empresario.

El tiempo transcurrido como secuestrado en dos ocasiones, y del que prefiere no decir nada, le permiten hablar con propiedad. “Sidoc –dice el empresario– ayuda a los reintegrados, pero “esto no quiere decir que no le demos empleo al que no lo es y necesite trabajo”.

También apoya con materia prima la tarea de 20 exguerrilleros en el experimento de la Fundación Carvajal, con una planta donde se fabrican platinas de aluminio para los techos.

El dueño de la Siderúrgica de Occidente también avanza en los últimos detalles del Ingenio de Occidente, en el norte del Cauca, que recibirá a otros excombatientes.

Dice que lo importante es que se trata de gente agradecida porque le dieron una oportunidad, “la vida de los guerrilleros no es agradable, para nadie es agradable estar en una montaña 20 años corriendo loma arriba, estar dispuesto a que lo maten o a matar, y a pasar trabajo”.

Mientras dice esto, Maurice Armitage recuerda un proyecto a través del cual se plantea que 20 desmovilizados tapen los huecos de las calles en Cali. Lo tiene en mente desde hace tiempo y no ha avanzado por falta de recursos, pero el empresario aspira a que con auspicio de la Alcaldía se concrete en cuatro meses.

“Anhelo que la gente diga: ‘Estos tipos están haciendo bien las cosas, están trabajando, empecemos a convivir’. Es un proceso lento, pero tenemos que fomentarlo”, agrega el empresario, que considera que la cosa no será tan complicada si se tiene en cuenta que la juventud no ha vivido el rigor de los conflictos, el ‘corte de franela’, la violencia partidista, la guerrilla, el narcotráfico, las bombas de Pablo Escobar, las motosierras de las autodefensas y las matanzas de los guerrilleros.

A sus colegas empresarios


Maurice Armitage tiene la convicción de que quien es generador de riqueza debe compartirla. Por eso mismo les pide a sus colegas empresarios que no les dé pena ser ricos si comparten lo que tienen.

“Tienen que sentirse orgullosos de ser ricos, pero, si no reparten esa riqueza, sí deben sentirse avergonzados en un país como este. Ganar para todos no es hablar de comunismo, sino de capitalismo, como en Estados Unidos y Europa, donde se distribuye el ingreso, y en la medida en que se pagan buenos salarios, todo fluye”, enfatiza.

En este mimo sentido promueve la idea de que los industriales cambien la relación con sus empleados. “No puede ser que las utilidades sean solo para mí y no para la gente que trabaja conmigo. No se puede hacer utilidades sin el trabajo de otros y hay que distribuirlas”, afirma.

 

Fuente Noticia: http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/si-los-ricos-no-reparten-la-riqueza-deben-sentirse-avergonzados/14566148

Modificado por última vez en Martes, 23 Septiembre 2014 20:11